La central termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor de Cuba, podría reconectarse al Sistema Electroenergético Nacional (SEN) el sábado próximo, según estimó este jueves el subdirector técnico de la planta, el ingeniero Elmer García Romero, en declaraciones recogidas por el periodista José Miguel Solís y difundidas en redes sociales.
García Romero precisó que la ruta crítica del mantenimiento en curso pasa por completar una treintena de cordones de soldadura, la verificación metalográfica y las pruebas neumáticas e hidráulicas en el recalentador de alta temperatura, un área de difícil acceso donde los trabajos se ejecutan sin pausa las 24 horas.
«Si todo sale como esperamos, después del mediodía del viernes concluirán los trabajos y se iniciarán las pruebas con presión de trabajo, que pueden demorar hasta seis horas; a partir de ese momento comenzará el proceso de arranque», afirmó el subdirector técnico.
Además de las labores de soldadura, el personal trabaja simultáneamente en varios frentes: el eléctrico, la automática y el de válvulas, con especial cuidado en todos los componentes intervenidos.
La avería actual en el recalentador de alta temperatura presenta seis defectos identificados que obligan a cortar tuberías, sustituirlas, soldarlas y someterlas a comprobación metalográfica y prueba hidráulica. El director de la planta, Román Pérez Castañeda, había señalado previamente que el arranque podría producirse en algún momento del viernes si las pruebas salían bien; la estimación del subdirector técnico desplaza ahora esa expectativa al sábado.
Esta es la segunda avería en pocos días. La Guiteras logró sincronizarse brevemente al SEN el 27 de septiembre con unos 150 MW, pero volvió a salir de servicio horas después por el fallo en el recalentador. La cadena de problemas se desencadenó tras el octavo apagón nacional del año, ocurrido el 18 y 19 de septiembre, que colapsó el SEN desde Matanzas hasta Guantánamo y generó tensiones mecánicas en la caldera de la planta.
Los detalles de la avería en la Guiteras revelan la fragilidad estructural de una instalación que acumula al menos 17 interrupciones no programadas en lo que va de 2026 y que no recibe un mantenimiento capital desde 2010. Técnicos y directivos han advertido en reiteradas ocasiones que la solución definitiva exigiría una parada de unos 180 días para sustituir alrededor de 500 tubos y ejecutar entre 1,000 y 1,200 cordones de soldadura, algo que las autoridades reconocen que no ha sido posible ejecutar.
Mientras la planta permanece fuera de servicio, Cuba comienza octubre con apagones persistentes: este jueves, La Habana reportaba 267 MW afectados y 100 circuitos de distribución interrumpidos, con afectaciones adicionales en otras provincias por déficit de generación.
La reacción de los cubanos ante los sucesivos anuncios de arranque inminente ha sido de escepticismo y burla en redes sociales, un reflejo del agotamiento popular ante una crisis energética que no encuentra solución de fondo.
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