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ONU nombra a un español como nuevo coordinador en Cuba en medio de sanciones de EE.UU. y crisis interna

El diplomático español tiene más de 20 años de experiencia en cooperación, gobernanza y gestión de crisis.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, nombró al español Pablo Ruiz Hiebra como nuevo coordinador residente de la ONU en Cuba, cargo que asumió este jueves 1 de octubre con la aprobación del gobierno cubano.

El nombramiento fue anunciado oficialmente por Naciones Unidas, que destacó los más de 20 años de experiencia de Ruiz Hiebra en áreas como gobernanza, cooperación para el desarrollo, prevención y recuperación de crisis y consolidación de la paz.

El diplomático español llega a La Habana después de desempeñarse como coordinador residente de Naciones Unidas en Uruguay, donde estuvo al frente del equipo de la organización encargado de coordinar la cooperación con las autoridades y otros actores del país.

Previamente fue director de país del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, etapa en la que participó en acciones vinculadas con la implementación del proceso de paz.

Su trayectoria dentro del sistema de Naciones Unidas también incluye labores como asesor principal en procesos de recuperación posteriores a crisis en Haití, Líbano y Sri Lanka, además de trabajo en la Oficina de Prevención y Recuperación de Crisis del PNUD en Ginebra tras el terremoto y tsunami del océano Índico de 2004.

Ruiz Hiebra también dirigió iniciativas regionales sobre gobernanza y consolidación de la paz desde el Centro Regional del PNUD en Panamá, con proyectos que comprendían alrededor de una veintena de países.

El coordinador residente es la figura encargada de liderar y coordinar el trabajo del equipo de Naciones Unidas en cada país, así como la implementación y seguimiento de sus programas de cooperación. La propia ONU en Cuba identificaba hasta ahora a Etienne Labande, representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA), como coordinador residente interino.

Ruiz Hiebra llega al puesto además en momentos en que Naciones Unidas desarrolla junto al gobierno cubano su Marco de Cooperación para el Desarrollo Sostenible 2026-2030, firmado en octubre de 2025 y que establece las prioridades de trabajo de las agencias del organismo en la isla.

Entre las áreas contempladas en ese programa se encuentran la transformación productiva, la sostenibilidad ambiental, la gestión de riesgos de desastres, el desarrollo humano y la protección social, además de la cooperación en sectores como biotecnología, agricultura, turismo y nuevos actores económicos.

Llega en un momento de fuertes tensiones alrededor de Cuba

La llegada de Ruiz Hiebra se produce en un momento particularmente complejo para las relaciones exteriores de Cuba, marcado por un nuevo endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana bajo la administración de Donald Trump y por la prolongada crisis económica y energética que atraviesa la isla.

De hecho, el nuevo coordinador de la ONU comienza sus funciones apenas un día después de la entrada en vigor, el 30 de septiembre, de nuevas restricciones estadounidenses sobre operaciones relacionadas con Cuba.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro amplió las prohibiciones para incluir determinadas transacciones financieras indirectas con entidades incluidas en la Lista Restringida de Cuba y eliminó autorizaciones que permitían determinadas operaciones financieras conocidas como U-turn. También restringió los viajes para asistir u organizar reuniones y conferencias profesionales en la isla y modificó las condiciones para algunos viajes educativos.

Estas medidas forman parte de una política de presión que Washington ha intensificado durante 2026. En enero, Trump declaró una emergencia nacional relacionada con las acciones del gobierno cubano y estableció un mecanismo que permite imponer aranceles adicionales a países que suministren petróleo a Cuba. En mayo, Trump firmó una orden ejecutiva que amplió el marco de sanciones contra personas y entidades vinculadas con el aparato estatal y de seguridad cubano, así como responsables de graves abusos de derechos humanos o corrupción.

Ese deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana coincide con una profunda crisis dentro de Cuba. La isla continúa padeciendo apagones, escasez de combustible, dificultades con el suministro de agua y alimentos y problemas de transporte, una situación que seguía afectando a la población en septiembre.

A ello se suma la situación de los derechos humanos. Organizaciones como Human Rights Watch han denunciado que cientos de críticos y manifestantes continúan encarcelados en Cuba. En julio, la organización citó estimaciones de Justicia 11J y Prisoners Defenders según las cuales alrededor de 800 presos políticos permanecían tras las rejas, casi la mitad de ellos vinculados con las protestas de julio de 2021.

El gobierno cubano, por su parte, atribuye una parte fundamental del deterioro económico y energético a las sanciones estadounidenses y ha acusado a Washington de ejercer una política de «máxima presión». Estados Unidos sostiene que sus medidas buscan reducir los recursos que benefician al aparato estatal y de seguridad cubano y presionar por cambios en materia de derechos humanos.

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